El periodismo no se agota en los medios. Hay otro periodismo. Hay otros periodistas. Terminé de leer dos excelentes libros de periodistas.
El primero no es recomendable para prejuiciosos. Trash de
Alejandro Seselovsky Es un libro de entrevistas a personajes escandalosos. A la “basura” de la televisión. Seselovsky habla de la nación trash
El trash se abre camino con una prepotencia que te lleva puesto: si querés enterarte de lo que pasa con las vidas de los sujetos sobremediatizados, prendés la tele y te enterás; y, si no querés, dejás la tele apagada y te enterás igual, porque están por todas partes, en las radios de los taxis, en las promos de los diarios en el aire de todos (p.25)
El otro texto. Gran texto. Gran periodista.Los suicidas del fin del mundo de Leila Guerriero -ganadora del Premio Nuevo Periodismo.
El texto de Guerriero es una crónica de la argentina profunda, como dicen algunos y algunas. Una crónica patagónica en el norte de Santa Cruz. Historia de los suicidios de finales de los 90. Historias de vida en tránsito. Historias de la nada, de frío y de viento. Mucho viento. Chicos con nada para hacer y viento. Viento y después. Drama.
La ciudad tiene límites claros. Sus 14 manzanas de ancho brotan anilladas por un cordón terroso más allá del que hay pocas cosas: las vías del tren en desuso, un galpón oxidado, la ruta y un cementerio (p.79).
No se los pierdan.
Empezó el 2011 y terminé
El último libro de
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