Sangre joven. Matar y morir antes de adultezes el primer libro de Javier Sinay. Es excelente. Seis casos policiales. Seis historias que alguien tenía que contar. Seis historias para pensar: periodismo sin urgencia pero con pasión.
Los crímenes se dan en contextos diferentes, en todos los niveles sociales: aquí el homicidio no es propiedad exclusiva de una clase, sino más bien de una cuestión generacional. Y si no hay lugar para mirar a esta generación con ojos complacientes, tampoco lo hay para hacerlo con ojos condenatorios. Porque lo más importante, apenas, es mirarla con claridad. (…) Aquí la muerte joven es argentina tenebrosa, criminal. Es, por último, un síntoma social que señala los rincones oscuros y violentos de una generación que crece al amparo de lo trunco.
Hoy en La Nación Victoria Pérez Zabala publicó “Ficciones al ataque“. El primer párrafo dice:
Sentado en su oficina, con la vista fija y concentrada en la pantalla de su computadora, José parece trabajar. En realidad, se tomó cinco minutos para disfrutar del último capítulo de su serie web preferida. Ya no tiene que contar los segundos hasta llegar a su casa y encender el televisor; ahora, la ficción le llega a través de Internet.
Roberto Igarza diría que José está sumergido de lleno en la Sociedad del Ocio Intersticial:
La situación actual está cada vez más dominada por actividades intermitentes de comunicación interpersonal y de entretenimiento. El ocio se escurre entre bloques productivos, en los espacios de espera, en el desplazamiento entre cuatro estaciones de tren. El ocio se ha vuelto intersticial. (…) El ámbito laboral está repleto de pequeñas interrupciones, muchas de ellas evitables, producto de las interrupciones incensantes de mensajes y de intercambios breves. (p.12).
El consumo cultural es móvil. Los breves intercambios se deben según Igarza a varios factores. Para ser breves, podríamos resumir esas condiciones en:
Espaciales: al ser sujetos hiperurbanos pasamos perdemos mucho tiempo en desplazamientos
Inálambricos: las redes de telefonía celular 3G y las redes gratuitas de Wi-Fi atraviesan toda la ciudad.
Tecnológicos: los dispositivos móviles se han vuelto accesibles. Los celulares con conexión a internet son cada día más económicos.
Pantallas sociales: tenemos pantallas en nuestros bolsillos, pero también en los colectivos y trenes.
Microcontenidos
Es el quinto punto el más interesante. Veamos qué dice Igarza:
Los microgéneros se ajustan a la lectura y a la escritura digital. Es dificl encontrar una solución adaptativa de mejor rendimiento fruicional. Se confabulan género, formato y soporte para encerrar al usuario durante la brevedad. (p.171)
Uno de los productores entrevistados por Pérez Zabala, lo dijo bien bien claro:
“explica Diego Villanueva, autor de la popular comedia para Internet El Vagoneta , “los cinco minutos que duran los capítulos están pensados estratégicamente para que uno pueda prestarles atención mientras envía un mail, chusmea en su Facebook o se baja música. Te divertís durante ese tiempo mientras laburás”.
Les dejo un capítulo Amanda O, uno de los microprogramas que hicieron escuela:
Terminamos acá, el post tiene que ser breve. Tenemos que seguir con la tendencia de la pildorización de contenidos (diría el Profesor Igarza).
El otro día lo vi. Me llamó la atención, mucho. Quise sacarle una foto con mi móvil y no pude. No salía nada. Mi teléfono es lindo, pero no hace milagros.
En la intersección de las calles Cerrito y Sarmiento y sobre Perón y Bartolomé Mitre, descansa en lo más alto el cartel de un candidato. “Se viene Andrés. Diputado Nacional por Capital Federal. Carlos Menem conducción. Partido Lealtad y Dignidad” atravesado por una sugestiva franja roja que reza “Miente!! No Paga!!”.
“Nos contrató por una serie de carteles a los efectos de comenzar la interna como candidato del partido de Menem”, explica el gerente comercial de la empresa de carteles Latin Outdoor, Daniel Canali, a Perfil.com, que como represalia por la deuda de tres meses decidió que todo el mundo se entere que su cliente “no paga”.
Genial. Jajajajaj. Qué bueno. Tendrías que salir a la calle a hacer lo mismo. Vamos con la denuncia pública.