Category Medios

Explosión

El periodismo explotó. Sí. Así lo ve Ignacio Ramonet. No hace falta aclarar quién es Ramonet. Lo conocemos. Sabemos cómo piensa sobre los medios. Lo leemos hace tiempo. Lo seguiremos leyendo.

Capital Intelectual acaba de publicar La explosión del periodismo. Internet pone en jaque a los medios tradiciones. Dice la contratapa:

Ignacio Ramonet expone en este libro el impacto brutal que ha significado la irrupción de Internet –”el meteoro Internet”, lo denomina– y de las nuevas tecnologías en la prensa escrita tradicional, es decir, en los periódicos en soporte papel, que, por otra parte, venían registrando una paulatina caída de ventas en todo el mundo desde hace un par de decenios. Esta prensa lucha hoy denodadamente, muchas veces a tientas, por su supervivencia, y es cada vez más consciente de que el paradigma mismo sobre el que se asentaban todas sus prácticas profesionales está minado en sus cimientos por la lógica de la información online. A la vez, el modelo económico de los grandes diarios de información general no funciona más: ha triunfado un mercado despiadado que castiga a las empresas que no pueden o no quieren generar beneficios financieros inmediatos. Pero no todas las amenazas son tecnológicas o financieras. En la decadencia de los medios también pesan el descrédito de los periodistas estrella, cómplices de la frivolidad de ciertos líderes políticos, y la superabundancia de información contaminada que desorienta a la opinión pública, impidiéndole conocer qué otra información fidedigna y calificada se le oculta.
Ramonet sostiene que el periodismo sólo prevalecerá si se erige de verdad en contrapoder de los poderes concentrados y desenmascara con rigor e independencia la hipocresía con que éste siembra sus mentiras.

Es un pequeño pero fundamental libro para entender el estado del periodismo. Las ideas de Ramonet, muchas miran a París, pero todas hacen referencia a la actualidad mediática nacional. Es fantástico:

Hoy, entre la libertad de información y los ciudadanos se levanta una muralla de información prácticamente tan infranqueable como los obstáculos que interponen los dictadores. (…) este “muro de informaciones” es precisamente lo que ahora nos impide acceder a la información. (p.45).

Las “corporaciones”, las relaciones entre medios y políticos y la censura también son parte de las 120 páginas del último ensayo de Ramonet. También habla de twitter y las revoluciones. Del prosumidor. Y, de los periodistas que incursionan en las relaciones públicas:

Están surgiendo nuevas especialidades híbridas: “periodista institucional”, “periodista de empresa”, “periodista de relaciones públicas”… Lo que hace que nos planteemos la siguiente pregunta: un periodista a quien una empresa paga y cuyos artículos  son revisados y validados por los directivos de la misma ¿es realmente un periodista? (p.35)

Es un libro jugoso. Muy. Dejen de leer este post y salgan a la librería o al quiosco de revista… Mientras tanto…. :

Y como bonus track:

El búnker (2° vuelta)

Reconstrucción del Führerbunker

Reconstrucción del Führerbunker

En el 2009 escribí esto. A 4 días de las elecciones porteñas, lo repetimos: dice el diccionario de la RAE sobre la palabra búnker:

búnker.
(Del al. Bunker, y este del ingl. bunker, carbonera de un barco).

1. m. fortín (‖ fuerte pequeño).
2. m. Refugio, por lo general subterráneo, para protegerse de bombardeos.
3. m. Grupo resistente a cualquier cambio político.

Tenemos que dejar de hablar de búnker para referirnos a los centros de campaña.

<ironía>Toda una declaración política y muy muy democrática. </ironía>

Conmoción

El último libro de Damián Fernández Pedemonte es perfecto. Así de simple. Conmoción pública. Los casos mediáticos y sus públicos es una “teoría del caso mediático conmocionante” (p. 8).

los medios informativos difunden noticias que los lectores, sin saber bien por qué, intuimos que son cualitativamente distintas. Se trata de relatos de acontecimientos que, si bien responden a criterios de noticiabilidad y ajustan a las secciones temáticas de los medios, implican, en varios sentidos, rupturas de las rutinas.
(…)
Existen determinados casos periodísticas particularmente estremecedores, ya sea por la envergadura de los acontecimientos que narran o por la permanencia en la agenda pública y el grado de debate que desencadenan fruto este último de una decisión de los periodistas, hasta cierto punto aleatoria, al menos si se compraran tales casos conmocionantes con acontecimientos similares que pasan prácticamente inadvertidos” (p. 21)

Decía que el texto es perfecto porque es sólido desde la teoría y detallista desde lo empírico. La redacción es amena, y el epílogo es magistral:

Para recrear la vida pública, el periodismo tiene que concebirse en el modelo de la conversación. Los periodistas son parte de la conversación cultural. El periodismo no puede contar la verdad, lo que puede hacer es presidir la conversación pública. (p. 158).

Todos los que están vinculados a la comunicación deberían leer Conmoción pública. Todos. Todos: relacionistas públicos, periodistas, estudiantes de comunicación, periodismo y otras yerbas comunicativas. Es una clase de DFP en letra de molde.

Ah, cómo extraño sus clases.

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