Libros no, fútbol SÍ

Uno de los temas de la semana fue el fútbol. En realidad, fue la “(¿)negociación(?)” entre el gobierno y la AFA por el tema del fútbol: qué bueno que el acceso a los contenidos de los medios sean gratuitos. Era hora de democratizar Dr. House. ¿No?

¿Qué dijeron los medios hoy? Veamos:

Horacio Verbitsky dice “Goles son amores“:

La ruptura del contrato que ligaba a los clubes de fútbol de la AFA con el Grupo Clarín tiene consecuencias económicas y políticas cuyo efecto no se agotará en el corto plazo. Esta vez no se trata de un producto de la factoría K, sino de un encadenamiento azaroso de hechos no generados por el gobierno, que sí tuvo oídos receptivos y vio la oportunidad. Por primera vez el gobierno nacional pisa terreno más firme que el conglomerado mediático: el deseo unánime de los clubes por librarse de una situación extorsiva y su agrado por contar con un protector más poderoso, el apetito de las otras cadenas televisivas por participar en un negocio de más de 1100 millones de pesos anuales, la simpatía popular por la posibilidad de recibir en todos los hogares sin costo un espectáculo apasionante que hoy sólo está al alcance de los privilegiados que pueden pagarlo, la viabilidad de la exigencia oficial de que no se trate de un subsidio sino de una inversión lucrativa, conforman un cuadro novedoso.

Otro punto de vista. Jorge Fontevecchia: “Operativo fútbol para todos“:

La relación de Clarín con los gobiernos se puede explicar con la fórmula económica de la ganancia marginal decreciente de cada unidad a más. Al principio, cuando los gobiernos gozan de la aprobación de la mayoría de la población, ser oficialista tiene muy pocos costos para Clarín, porque acompaña el sentimiento de su audiencia. Lo que recibe en pago de los gobiernos, a cambio de su buena predisposición, es casi todo ganancia. A medida que pasan los años y los gobiernos se desgastan perdiendo parte de esa popularidad, el costo de ser oficialista es cada vez mayor y la ganancia es decreciente, por lo que cada vez tiene que subirle al gobierno de turno el precio de su contraprestación. Inevitablemente, cuando la mayoría de la población desaprueba a un gobierno, el precio que Clarín debe cobrar para compensar la pérdida que sufre por navegar en contra del ánimo de su audiencia es tan grande que ningún gobierno, por más sumiso que sea, puede pagarlo. Y allí se llega al punto de ruptura.

Los negocios de Grondona son analizados en Crítica: “Los negocios de Don Julio dentro y fuera de la cancha

La historia de la empresa encargada de los derechos de televisación y del merchandising de la Selección es un caso emblemático.

Sirvén se encarga en La Nación de analizar el tema -y lo coloca en un contexto histórico-: “Los goles a favor y en contra del peronismo“:

Lo que se verifica cuando el PJ es gobierno con respecto al ámbito de las comunicaciones es una llamativa oscilación entre extremos que van desde el más salvaje intervencionismo estatal (Perón, 1946-55) al más desaprensivo ultraprivatismo (Menem, 1989-99). Lo más curioso e insólito es que también se registran versiones más atemperadas, pero igualmente contrastadas, en el seno de una misma corriente interna como es el kirchnerismo (Néstor Kirchner, 2003-07, proprivatista por acción y omisión; y Cristina Kirchner, 2007 a la actualidad, crecientemente intervencionista).

En Miradas al Sur, también hacen lo suyo y mucho más: miren.

Para terminar, el sitio de la AFA con fecha del 13 de agosto dice lo siguiente:

El Gobierno miraba con mucho cuidado y la problemática del fútbol, porque nos parece que es una disciplina importántisima en la vida de los argentinos, y también porque su industria significa una cantidad importante de mano de obra y puestos de trabajo que tenemos la obligación de preservar. Y porque en ese marco debemos encarar la defensa de un voluntariado social -tal vez de los más importantes del país- compuesto por 4.200 clubes y 200 ligas que están en riesgo porque los niveles de ingreso no son justamente los que generan.

¿Y el proyecto de ley de servicios audiovisuales?

FIN

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Aguante la vieja TV

Este domingo rescatamos una nota firmada por los programadores de Telefé publicada en Página/12. Es muy interesante el planteo que hacen. Veamos un poco.

Como programadores creemos que la TV comercial y globalizada como la actual no sólo puede, sino que también debe darles lugar a las cuestiones sociales en su programación. Es sólo un problema de decisión. Estamos convencidos de que una programación no se debe diseñar exclusivamente con lógica comercial.

Tal cual. Dominique Wolton lo plantea en su clásico Elogio del gran público.

Todos los medios de comunicación privados poseen dos dimensiones que se encuentran y desencuentran todo el tiempo. Claro está que la tele no es la excepción. Todo lo contrario. Dice:

¿Qué es fundamentalmente la televisión? Imágenes y vínculo social. El entretenimiento y el espectáculo remiten a la imagen, es decir a la dimensión técnica. El vínculo social remita a la comunicación, es decir, a la dimensión social. Tal es la unidad teórica de la televisión: asociar dos dimensiones. (p. 14)

Villaruel y Llorente lo resumen en ejemplos de Telefé:

Ciclos como Montecristo, Vidas robadas, Televisión por la identidad o Ver para leer fueron apuestas que tuvieron resultados comerciales y también sociales. (…) La campaña con Missing Children, que posibilitó que en cinco días se encontrara a tres chicos, demuestra que la televisión puede ser un medio social de una dimensión desconocida. Incluso a nosotros, que hacemos televisión a diario, nos sigue asombrando.

Está muy claro para la dupla de Telefé. Ganaron las apuestas que hicieron. Asumieron los riesgos de hacer TV.

Para cerrar, Woltón sostiene que:

La televisión es al mismo tiempo una formidable ventana al mundo, el principal instrumento de información y diversión para la mayor parte de la población y, probablemente, el más igualitario y el más democrático. También es un instrumento de libertad, pues cada uno llega a ella como lo desea y sin coacciones, fortalece el sentimiento de igualdad y procura e ilustra el papel de vínculo social que ella desempeña. (p.67).

Se puede hacer una televisión distinta. Sí. Además, el público lo acompaña. Vale la pena correr riesgos.

¿Qué te parece?

FIN

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