Hoy no por voto

Portada original de la edición de 1967

Portada original de la edición de 1967

Hoy no iba a escribir el post del domingo. Está claro que sí lo estoy escribiendo. No voy a compartir ninguna lectura con ustedes. Nada. De nada. Quiero que todos tengamos tiempo para ir a votar, luego a esperar los resultados.

Mi amiga, la Rubia nos recordó lo siguiente:

Esta tierra sobre los ojos,
este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.

Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.

Pobres negros.

Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
dónde el que come los asados y te tira los huesos.

Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros,
coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco,
contraflor al resto. Y qué carajo,
si la casita era su sueño, si lo mataron en
pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.

Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.

Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña
envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.

Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,
pobres blancos que viven un carnaval de negros,
qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,
en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,
en los ranchos que paran la mugre de la pampa,
en las casas blanqueadas del silencio del norte,
en las chapas de zinc donde el frío se frota,
en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.

Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,
vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,
tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,
tango, coraje, puños, viveza y elegancia.

Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado
en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.

La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste,
ser argentino es estar lejos.

Y no decir: mañana,
porque ya basta con ser flojo ahora.

Tapándome la cara
(el poncho te lo dejo, folklorista infeliz)
me acuerdo de una estrella en pleno campo,
me acuerdo de un amanecer de puna,
de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,
de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos
quemando un horizonte de bañados.

Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles
cubiertas de carteles peronistas, te quiero
sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado y de noche.

CORTÁZAR, Julio (1967) La vuelta al día en ochenta mundos. Siglo XXI editores. Buenos Aires. Página 197.

FIN

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El mundo de hoy

Ryszard Kapuściński

Ryszard Kapuściński

Un nuevo libro. Luego, un nuevo post.

Acabo de terminar de leer El mundo de hoy. Autorretrato de un reportero de Ryszard Kapuściński (1932-2007). El periodista polaco tiene una pluma y una sensibilidad admirable. Es un humanista por naturaleza. Kapuściński es una lectura obligatoria para todos.

El mundo de hoy es un libro de los libros publicados por el autor. Dice Agata Orzeszek en el prólogo:

Retazo a retazo, textura sobre textura, del vaiopinto collage del libro acaba asomando, junto a una profunda reflexión en torno a la contemporaneidad, una fiel semblanza de ese pintor del mundo de hoy.

Es la mejor puerta de acceso a uno de los periodistas más interesantes y complejos del siglo XX. La vida de Ryszard Kapuściński es fascinante. El libro, también.

Sobre el final del libro se publican algunos textos sobre América Latina. En la página 161 se lee:

En América Latina se sobreentiende que la política es una ocupación de ricos. Un político es un potentado. Partido y business vienen a significar lo mismo, y sólo puede ser un hombre de negocios el que posee un gran capital. (…) El papel del pueblo se reduce al de mero espectador, de testigo mudo, de hincha poco enterado que pasaba por allí por casualidad.

Cualquier coincidencia con la realidad Argentina es mera coincidencia. Nuestro autor habla sobre México del 72. Ups. Ups.

Para cerrar el post de hoy:

La miseria aplasta y echa para atrás. Afloja la conciencia y acorta perspectiva. El hombre sólo piensa en qué comerá hoy, dentro de una hora, dentro de un instante. La miseria es antisocial e insolidaria.

Nuevamente, la cualquier coincidencia, ya saben.

El último artículo del libro es una pieza maestra y vale el libro.  “Juicio al siglo XX” es el diálogo -ficticio- entre un Fiscal y el periodista, que como Testigo del siglo XX da su testimonio. Es genial. Es una profunda crítica al siglo XX.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con un libro.

FIN

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El último

Máquina amarillopro. Fuente: La Nación.

Vamos que falta poco: se terminan las especulaciones.

La interné nuestra de cada domingo

El Verón de cada domingo:

Ego al palo

Ufa con el día del padre. Imperdible: Los mandamientos del papá moderno

FIN

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